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El Vallès Occidental

Desembre 10, 2008
El Vallés Occidental occupies the Catalan pre-coastal depression, corresponding to the western half of the Vallés rift valley. This half is between the coastal and pre-coastal mountain range. Its river network, with limited flow and a Mediterranean regime, crosses the district from the north-west to the south-east: the Caldes and the Ripoll flow towards the Besòs, whereas the Rubí flows towards the Llobregat. The climate is Mediterranean, with mild temperatures and no real winter. The annual rainfall in the district varies greatly from one year to another and is also affected by the summer droughts typical of the Mediterranean, although the San Llorenç del Munt massif, and the entire northern sector in general, has more rainfall. Traditional farming and housing has made the district’s vegetation quite scarce. Actually, all that is left is a few holm oak and oak woods with shrubs and thicket in marginal areas. Farming, important in the past, has progressively been given over to industry and housing. Dry crops are the most common, largely cereals, fodder,vines, potatoes, fruit, almonds, hazelnuts and olives. Industry in El Vallés Occidental, established mainly in Sabadell and Terrasa, with over a century’s tradition, has been largely favoured by its proximity to Barcelona, and has progressively developed. The area now pioneers several sectors, especially wool, knitwear, cotton, synthetic fibres and textiles in general. This has not prevented other industries from developing, such as metal, steel, building materials, chemicals, food products, printing and woodwork, among others. Services, in spite of some failings, have also developed in recent years according to the high level of industrialisation, and the district has a complex communications network and important commercial activities. Finally, the local towns are important immigration centres, attracted by the opportunities derived from the growing industrialisation process.

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El Vallés Occidental ocupa el sector de la depresión Prelitoral catalana que vendría a corresponder con la mitad occidental de la fosa tectónica del Vallés, mitad que se extiende entre la cordillera Litoral y la Prelitoral. Con un clima mediterráneo de temperaturas suaves, con ausencia de un auténtico invierno climático, la comarca presenta unas precipitaciones anuales con notables variaciones interanuales, viéndose asimismo afectada por las rigurosas sequías veraniegas propias del mediterráneo, aunque la elevación del territorio que se produce en el macizo de San Llorenç del Munt, y en general todo su sector norte, hace que esta zona cuente con mayores niveles de pluviosidad. La antigua e intensa intervención del hombre en favor de la agricultura y la urbanización ha hecho que la vegetación natural de la comarca sea en la actualidad bastante escasa. Podríamos decir que de ella sólo se conservan algunos bosques de encinar y roble con matorral y garriga en terrenos marginales. La agricultura, importante en el pasado, ha visto disminuir su actividad progresivamente en beneficio de la industria y la correspondiente ocupación urbana del suelo. Los cultivos de secano son los más extendidos y se encuentran ocupados principalmente por cereales, forrajes, viñas, patatas, frutales, almendros, avellanos y olivo, mientras que las zonas de regadío que aún subsisten están destinadas al cultivo de los forrajes, las patatas, las hortalizas, los frutales y los cereales. La industria del Vallés Occidental, establecida principalmente en Sabadell y Terrasa , con más de un siglo de tradición, se ha visto favorecida en gran medida por su proximidad a Barcelona y ha experimentado un desarrollo progresivo hasta llegar a convertirse en pionera en múltiples sectores, destacando sobre todo la industria textil de la lana, los géneros de punto, el algodón, las fibras sintéticas y la confección. Sin embargo, la preponderancia del textil no ha impedido el desarrollo de otros sectores como el metalúrgico, el siderúrgico, el de la construcción, el químico, el alimentario, las artes gráficas y la carpintería, entre otros. Asimismo, los servicios, a pesar de algún que otro déficit, han adquirido en los últimos años un desarrollo notable acorde al alto nivel de industrialización, y la comarca dispone también de una densa red de comunicaciones, hecho que genera una importante actividad comercial. Por último, cabe decir que las poblaciones de la comarca, que a menudo forman importantes conurbaciones, han sido receptoras de una inmigración masiva que se ha visto atraída por las oportunidades derivadas del proceso de industrialización creciente que ha vivido la zona.
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